Tiene cara de niña buena, pinta con colores ácidos brillantes y alegres. De lejos ves un hermoso albaricoque en flor; más de cerca se distinguen las adolescentes atadas, que cuelgan de sus ramas; pero, sólo al mirarlo detenidamente, se descubren las calaveras que anidan en sus raíces, las posturas casi inarticuladas de los cuerpos desnudos y sus atónitas miradas. Así son los mundos que surgen del ordenador de Chiho Aoshima (Tokio, 1974). Inagura exposición en la Fundación Miró, en el marco del ciclo ¡Kawaii! Japón, ahora, dedicado a los creadores japoneses emergentes. .. .. ..
Me encanta la imaginación con la que dibuja y da color con su ordenador a su extraño mundo interior... Un mundo que toma la forma de un océano que vomita calaveras, colinas que se convierten en orondas figuras y ciudades antropomórficas con edificios que cobran vida, para fagocitar las pequeñas hadas aladas, tremendamente sensuales, que comparten protagonismo con lagartos, insectos, reptiles, fantasmas y demonios de la mitología japonesa.
Famosos en el mundo entero, los Pitufos ("schtroumpfs", en el original en francés) aparecieron por primera vez en el álbum La flauta de seis agujeros publicado en el 1958 en la revista Spirou por el dibujante «Peyo», cuyo verdadero nombre era Pierre Culliford (1928-1992). Celebran sus 50 años de existencia con toda la pompa y serán objeto de una serie de homenajes en Europa, incluyendo una edición limitada de muñecos, la emisión de sellos postales y exposiciones. En sus cinco décadas de vida, los personajes de Peyo -seudónimo de Pierre Culliford (Bruselas, 1928-1992) - han alcanzado la fama mundial gracias a la repercusión de sus cómics, a las figuras coleccionables inspirados en ellos y sobre todo, a la adaptación televisiva de la serie realizada por Hanna-Barbera en 1981.
Este 2008, Unicef organizará por su parte, en numerosas ciudades europeas, invasiones nocturnas de Pitufos: los habitantes descubrirán a su despertar millares de pequeñas estatuas blancas realizadas en plástico y a escala real -la altura de tres manzanas, talla de los Pitufos según su creador, que representará a los célebres criaturitas que podrán decorar. Los que no tengan la posibilidad de encontrar una estatuilla, podrán comprar una en beneficio a los programas de educación de UNICEF. Así, 2008 será un año teñido de azul. ¡vamos todos a pitufar...!
En una nueva etapa, Pitufina ya no será la única mujer de la comunidad.
Los Pitufos vieron la luz el 23 de octubre de 1958 como personajes secundarios en un número de la serie "Johan y Pirluit", publicada por el autor belga en la revista "Le Journal de Spirou", y un año más tarde protagonizaron su primer título propio: Los Pitufos negros. (La picadura de una extraña mosca vuelve a uno de los pitufos de color negro y este, mediante la técnica del mordisco a traición, se dedica a extender la enfermedad entre sus congeneres).
ÑAC ÑAC!!!!
Creo que ese era el grito de guerra de los pitufos negros.
Y estareis pensando que esta historia os suena, pero es que os recuerdo que este cómic fue publicado en 1963, es decir, cinco años antes del estreno de la fundacional Noche de los Muertos Vivientes. No voy a decir que el bueno de Romero plagiara un tebeo sobre enanitos azules que viven en setas para realizar una de las películas de terror más efectivas de la historia, pero las similitudes no dejan de ser asombrosas.
Como curiosidad diré que en posteriores ediciones el color de los pitufos infectados fue sustituido por el morado, supongo que por aquello de la corrección política.
Antiguamente los cantos de las ballenas se atribuían a bellísimas sirenas, así se refleja en la mitología y en muchas narraciones. Ahora muchos científicos creen que esas narraciones de marineros tienen su origen en el canto de la ballena jorobada. Es lógico que pensaran así, estas, al cantar bajo el agua, no se pueden ver y cuando están en la superficie alternado la respiración con el canto, este no es en absoluto perceptible. Además, incluso a pesar de nuestra sofisticada tecnología y de todas nuestras cámaras de vídeo submarinas e hidrófonos, nadie sabe aún cómo hacen las ballenas jorobadas para cantar, ni siquiera se sabe en que parte de su cuerpo buscar el aparato generador de sonidos. Si bien es lógico pensar que utilizan el aire para producirlo, lo cierto es que no lo liberan cuando cantan, no se ven ni burbujas ni nada que indique que éste sale del animal mientras emite su canción. siendo incluso muy difícil identificar qué individuo en particular es el que está cantando.
Los cantos de las ballenas viajan de un océano a otro a miles de kilómetros de distancia. De lo poco que se sabe, todo indica que nos enfrentamos a uno de los fenómenos más complejos de comunicación que existen en todo el reino animal. Estudios recientes, demuestran que la comunicación en las ballenas está dotada de sintaxis, ya que utilizan unidades de sonido para construir frases que pueden ser combinadas para formar canciones que duran horas. La investigación, aunque no afirma que los cantos de la ballena jorobada cumplan con el rigor lingüístico necesario para poder hablar de un verdadero lenguaje, ofrece un nuevo acercamiento al estudio de la comunicación animal. Para medir la complejidad de una canción, Suzuki analizó la cantidad media de información acarreada por cada símbolo y encontraron en el canto de la ballena una sintaxis jerarquizada similar a la humana. ¿Conseguiremos algún día descifrar su lenguaje, y comunicarnos con ellas?